
DEDICADO A UNA BUENA SUEGRA AUSENTE.
Fue en el mes de Noviembre
de un crudo frío de invierno,
cuando tú sin programar el viaje
te fuiste volando al cielo.
Todos estábamos muy tranquilos
creyendo que tú no lo harías.
¿Quién te pudo a ti llamar
que tan voluntaria acudías?
Seguro que viste el cielo abierto
y algún ángel allí te elevó
porque de no haber sido así
a todos nos hubieras dicho adiós.
Ahora ya serás un ángel más
con espíritu y gran corazón
que latirá por todos nosotros
desde lo alto lanzando destellos de amor
Disfruta de esa gran inmensidad
que tú bien lo tienes merecido
a lo largo de tantos años
sufriendo tanto como has sufrido.
Vida corta y vida larga;
viviste con gran intensidad,
¿Cómo en tu cuerpecito pequeño
tuviera cabida tanta humanidad?
De estatura bajita y muy pequeñita
y de una gran generosidad;
eras corazón de talla grande
derrochabas mucha ternura y gran bondad.
Yo que te conocí siendo joven
y como a un hijo tú me acogiste;
siempre te guardo el cariño
que tanto tú mereciste.
Tú me brindaste el apoyo
que tanto yo necesitaba;
me acogiste como a uno más
y me dejaste entrar en tu casa.
Y viéndote y tratando todos los días
algo copié yo de ti;
aprendí a ser generoso
y también a desprenderme de mí.
Todo lo que tenías lo dabas
sin pensar que te pudiera faltar;
eras como los pájaros volando
que tu sustento Dios les proveerá.
Te portabas como una niña más;
cuando aquí con nosotros venías
los niños disfrutaban contigo;
se reían de las cosas que hacías.
Saltabas como las gacelas;
tus piernas cortitas al charco caían;
juntos muy bien lo pasamos
y a nosotros mucha gracia nos hacías.
Fueron muchas anécdotas en tu vida;
las vividas durante tantos años;
eras un eje en la rueda
que siempre estaba rodando.
Desde el cielo tú nos vigilarás
como el azor vigila los pájaros;
no para cogernos del cuello;
sólo para extendernos tus manos.
Y si contigo yo no puedo hablar
y cartas tampoco te puedo enviar
dime, ¿Qué tengo que hacer
para poderme contigo comunicar?
A menudo entras en mis conversaciones;
siempre te tengo como un gran ejemplo;
dime de qué forma me escuchas
para que a mí me sigas oyendo.
Porque como a una madre más
siempre te sigo queriendo
y te seguiré transmitiendo siempre
lo que por ti yo sigo sintiendo.
Verso:
Paseando yo vi una rosa
en un rosal sin florecer;
me pareció tan hermosa;
alguien allí la llegó a poner.